¿Por Qué Compramos Acciones?

Si alguna vez se hicieron o les hicieron esta pregunta, la primer respuesta que nos viene a la cabeza es “para ganar plata”. Hoy en cambio respondería “para confirmar que tengo razón”, compramos acciones a un precio determinado porque nuestro análisis nos lleva a pensar que las ganancias futuras de la empresa serán superiores en los años siguientes y por lo tanto debería valer más. Si nuestra teoría se termina confirmando habremos obtenido un beneficio económico y revalidado nuestras creencias y razonamiento.

Los Problemas

Una acción es una pequeña participación de una empresa, si bien millones de acciones nos pueden llevar a ser dueños de un porcentaje importante de la empresa, en un ejemplo real, la cantidad de acciones que operamos no es representativa para la institución.

Al analizar el flujo futuro de fondos (ganancias futuras) lo que hacemos es tratar de adivinar de manera educada lo que la empresa ganará el próximo trimestre/semestre/año ¿Por qué? porque si sabemos que hoy Banco Macro vale $220 con ganancias anuales de $9.388 millones de pesos, si en 2018 ganara $18.766 millones, su cotización debería ser de exactamente el doble para mantener el mismo ratio P/E (precio ganancia). De esto es justamente lo que se trata invertir en una empresa.

Tomando en consideración la mayor cantidad de factores posibles al estimar el ingreso futuro de una empresa calculamos un número. Ese número (ganancias futuras) nos dice si la empresa valdrá más o menos que el año anterior y en base a ese supuesto tomamos decisiones.

Las acciones cotizan en un mercado donde miles de inversores toman decisiones en base a miedo y codicia, donde los precios suben y bajan por factores externos (suba de tasa de la Reserva Federal de Estados Unidos), reglas establecidas por sus superiores y decisiones de política económica tanto local como internacional que están completamente fuera de nuestro control. Con todas estas variables es imposible saber con una certeza del 100% que pasará y he aquí el principal problema.

Hoy en el mercado local tenemos empresas hermosas, que proyectan ganancias muy superiores a años anteriores y sin embargo en los últimos meses han caído de precio. Esto es todo el parte del juego, miedo, codicia, inseguridad, y cualquier otra emoción humana que se imaginen. Warren Buffett tiene una frase muy adecuada para este ejemplo: “Si sos una persona emocional al invertir, no te va a ir muy bien. Puede que tengas un montón de sentimientos sobre las acciones, pero las acciones no tienen sentimientos por vos.”

La idea es clara, las decisiones de inversión deben tomarse en base a números, valores fríos que nada transmiten pero mucho dejan ver.

El Tiempo

Comprar una acción que encontramos subvaluada y esperar que suba esa misma semana es algo irreal. Puede que ocurra, pero estadísticamente es más probable que no sea así. Aquí entra en juego la palabra paciencia. Luego de cada análisis y luego de cada compra debemos esperar, tratar de compartir con colegas lo que nosotros vemos en la empresa y pedirles que encuentran fallas en nuestros números, en nuestro razonamiento y aprender si nos equivocamos. En caso de no ser así seguimos esperando, esperamos que salgan noticias que benefician a nuestra empresa, balances que van convalidando nuestros supuestos y finalmente ver el precio subir. ¿Puede que esto no ocurra? por supuesto, puede que luego de un gran análisis y con una empresa subvaluada, la intención del mercado sea que permanezca así por tiempo indeterminado y aquí tenemos varias opciones; podemos comprar más porque sigue estando barata, podemos mantener nuestra posición y olvidarla en el fondo de nuestra cartera o podemos darnos por vencido y venderla para buscar otra empresa que si se mueva.

Luego de muchos días de análisis e intercambio de opiniones con otros inversores y analistas dudo que optemos por la última opción. Saber esperar es tan importante como admitir que nos equivocamos y seguir adelante. No saber de ante mano cual es la opción más rentable para nuestro bolsillo no es lo mismo que no saber cual es la opción correcta, desafortunadamente hacer lo correcto pocas veces nos hace ricos.

Conclusión

Leo a muchos inversores que desarman sus posiciones en acciones para pasarse a renta fija a espera que todo se acomode, que haya un claro mercado alcista y así poder volver y ingresar habiendo obtenido lo mejor de los dos mundos, una renta fija segura en momentos de baja, incertidumbre y volatilidad y disfrutar de las ganancias cuando empiece nuevamente a subir. Si yo supiera cuando cada una de esas cosas va a ocurrir créanme que haría lo mismo, como habrán deducido no lo se y sigo esperando a que mi análisis se convalide. Pueden pasar 1 mes más, 6 meses o un año pero finalmente ocurrirá, una empresa que trimestre a trimestre gana más dinero, reinvierte sus ganancias en hacer crecer el negocio y continuar este ciclo virtuoso, indefectiblemente lo reflejará en su precio.

No está mal pasarse a renta fija ni está bien quedarse en renta variable, estas son decisiones muy personales que cada uno debe tomar en base a lo que le permita dormir tranquilo. Vivir pendiente de las locuras que hacen los precios en el mercado argentino no me parece sano, por eso respeto profundamente a quienes tienen la sinceridad de reconocer lo que los incomoda y tomar acciones para corregirlo.

Se que no les aporté mucho en esta publicación pero me pareció importante compartir mi razonamientos con quienes leen Jugando a Invertir y forman parte de JAI Portofolio Personal. Como siempre sigo a disposición de todos los lectores en Jugando a Invertir – Comunidad de Inversores, nuestro nuevo grupo en Facebook, también por mensaje privado en Facebook.com/JugandoaInvertir.com.ar y por mail a contacto @ wsminversiones.com.ar.

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